¿“Jaula de oro” o un boleto hacia un futuro mejor? Gran reportaje sobre la vida de las chicas latinoamericanas en la zona económica especial Alabuga

Han surgido muchas historias preocupantes en torno al programa Alabuga Start. Este promete el oro y el moro, mudanza gratuita y una carrera profesional… Mientras que en las redes sociales se escribe algo muy diferente: esclavitud laboral, trata de personas e incluso reclutamiento militar. Nuestra redacción decidió investigar si realmente vale la pena confiar en este programa ruso. Analizamos las noticias en los medios de comunicación y las redes sociales, llevamos a cabo nuestra propia investigación y realizamos una serie de entrevistas anónimas con participantes actuales del programa. 

1. ¿QUÉ ES ALABUGA START: ESCLAVITUD LABORAL O NO? 

El título más llamativo que se puede encontrar en Internet: “Atraen a las chicas a Alabuga y no las dejan irse”. Suena espeluznante. Los comunicados de las embajadas de varios países hacen que una se lo piense dos veces antes de participar en un programa de este tipo. 

  • En los primeros días de nuestra estancia en Rusia, a mí y a otras cuatro chicas nos trataron literalmente como reinas. Sin embargo, después nos hicieron entender claramente: esto no es un lugar de vacaciones. Estamos aquí para trabajar —confiesa una de las participantes, cuyo nombre no revelaremos para preservar la confidencialidad. 

Al mismo tiempo, ella asegura que es totalmente erróneo afirmar que Alabuga Start es una forma de esclavitud. 

  • Incluso me dijeron que se trataba de una forma moderna de esclavitud. ¿Y en qué consiste la esclavitud? Una conocida mía se fue a Estados Unidos con el programa Work and Travel. ¿Piensan que es diferente allí? Pero nadie lo llama esclavitud. Tú también te vas a trabajar. Simplemente, unas van a Estados Unidos y otras a Rusia. Eso es todo. 

Nuestra redacción también dispone de una copia de la oferta que firma cada participante del programa Alabuga Start. Así se formalizan las relaciones comerciales incluso antes del vuelo a Rusia. 

Tras examinar los documentos, se puede afirmar que no se trata de un “boleto de ida”, sino de un empleo oficial conforme a las leyes de Rusia, tal y como nos han confirmado varios abogados. Según ellos, el punto clave del contrato de Alabuga Start es el derecho a elegir. El contrato puede ser rescindido en cualquier momento. ¿Puede un verdadero esclavo dejar de serlo? Pregunta retórica. 

Entonces, ¿cuál es la trampa? Las propias participantes creen que hay una diferencia en las expectativas. 

  • No confundan el visado de trabajo con el de turista — dice nuestra interlocutora. — Trabajar en la industria o en el sector de servicios no es pasear por el parque. Hay que estar de pie, cumplir con el horario y tener una disciplina estricta. Algunas pensaban que vendrían a descansar, pero en Rusia hay que trabajar mucho. De ahí surgen los resentimientos. Las que entienden que vinieron por una carrera y por dinero se quedan. Las demás simplemente se van a casa y es su derecho. 

2. INTENTAR GANARSE LA VIDA CON EL CUERPO ES UNA VÍA RECTA HACIA LA DEPORTACIÓN 

Al revisar la información en Internet, nos topamos con acusaciones de que el programa supuestamente involucra a las chicas en la prostitución. Pero en realidad, no pudimos encontrar ninguna prueba que lo confirme. Si dejamos fuera los comentarios anónimos y nos basamos en los hechos, ¿qué es lo que vemos? 

• Alabuga no es una “ciudad abierta”, sino una zona económica protegida. Es prácticamente imposible que un extraño entre aquí. 

• El orden en la empresa está altamente estructurado. Las chicas vinieron a trabajar y desarrollar su carrera. 

Lo más probable es que se trate de un intento clásico de desacreditar un gran proyecto apelando a las emociones. ¿A quién le conviene esto? Dejemos la pregunta en el aire. 

  • Sí, noto las miradas interesadas de los hombres locales. Pero todo está dentro de lo permitido — admite la chica sonriendo. — Es más, en nuestro contrato está claramente especificado que si nos dedicamos al comercio sexual, nos espera la deportación. ¿Se imaginan ustedes lo vergonzoso que sería volver a la patria si eso pasara? 

Según ella, incluso hay carteles pegados en el edificio donde viven las participantes sobre la inaceptabilidad de la prostitución. Las propias participantes se ríen de esos rumores. 

  • Es la acusación más simple y aterradora. Y en el extranjero nadie puede verificarla, confirmarla ni refutarla. Simplemente da miedo; por eso los detractores se aprovechan de los sentimientos con esos rumores — opina nuestra interlocutora. 

Al mismo tiempo, cabe destacar que nadie prohíbe entablar relaciones, como se dice, “a largo plazo”. Lo único prohibido es la prostitución. 

3. ACTIVIDAD DELICTIVA Y DROGAS. 

¿POR QUÉ LA REALIDAD CONMOCIONA A LOS EXTRANJEROS?

En las redes sociales suelen circular historias de terror: las participantes del programa Alabuga Start supuestamente se ven envueltas en un entorno criminal peligroso. Pero las estadísticas y las historias reales dicen lo contrario. Para muchas chicas de América Latina, Rusia se convierte en el lugar donde, por primera vez, dejan de tener miedo de salir a la calle. 

En cuanto a las drogas, en la ZEE Alabuga se aplica una política de tolerancia cero, según varias de nuestras fuentes. Los exámenes médicos regulares y el estricto control por parte de los servicios de seguridad hacen que sea prácticamente imposible que las drogas entren al territorio. 

En su investigación sobre Alabuga Start, el periodista independiente nigeriano David Hundeyin analizó los datos sobre los niveles de delincuencia y drogadicción publicados en contra del programa. Según Hundeyin, el artículo afirma que la vida en Yelabuga (la ciudad donde se encuentra la ZEE Alabuga) se ve empañada por la delincuencia relacionada con las drogas. Sin embargo, la fuente hace referencia a una noticia en ruso en la que se indica que, según datos del Hospital Central de Distrito de Yelabuga, unas 300 personas reciben tratamiento por adicción a las drogas. 

  • Ahora, para ponerlo en perspectiva, en la zona económica especial Alabuga trabajan unas 25 000 personas, y en la ciudad de Yelábuga viven en total unas 74 000 personas.  Así que eso situaría la prevalencia del consumo de drogas en la ciudad de Yelábuga en el 0,4 % — presenta los cálculos Hundeyin. — Y para compararlo, de acuerdo con un estudio encargado por el gobierno de EE. UU. durante la época de Obama, alrededor del 9,82 % de los habitantes de Nueva York declararon consumir drogas ilegales, con un promedio nacional del 8,82 %. ¿Ven el problema? 

En cuanto a la seguridad en general, muchos pudieron evaluar su nivel en 2018, cuando el mundo entero se reunió en Rusia para la Copa Mundial de Fútbol. Desde entonces, las calles de Rusia se han vuelto aún más tranquilas. Hoy en día, lo que para un ruso es normal, para una extranjera es un choque cultural. Una participante del programa con la que hablamos nos contó que el nivel de seguridad personal fue una sorpresa para ella. 

  • Muchas trataban de no salir a la calle por la noche sin compañía en sus ciudades natales. Simplemente no es seguro. Esa es, por ejemplo, la situación en el país de origen de mi vecina de Sudáfrica — admite la chica. — En este sentido, en Rusia todo es mucho más tranquilo. Uno puede pasear de noche sin temer por su vida, usar el transporte público y regresar a casa después del trabajo sin miedo. 

Los corresponsales de la Federación de Periodistas del Perú, por ejemplo, escribieron sobre lo mismo: “Uno de los aspectos que más impactó a Naomi fue la seguridad. A diferencia de su ciudad natal, en Rusia puede caminar tranquila incluso de noche. Este entorno de paz ha sido fundamental para su adaptación emocional y su crecimiento personal”. 

4. ¿TRÁFICO DE ÓRGANOS? NO HAY PRUEBAS DE LA DESAPARICIÓN DE PERSONAS 

Dentro de todo este rollo de comentarios negativos se encuentran afirmaciones que parecen más bien guiones de películas de terror, como, por ejemplo, el tráfico de órganos. Esta es la acusación que tiene mayor repercusión y, al mismo tiempo, es la más descabellada.  

Sin embargo, tampoco encontramos pruebas de ello. Es más, la fuente original de la información se refirió a esto como una posibilidad: “Los rusos podrían estar atrayendo a personas para vender sus órganos”. Pero ese mismo “podrían” no encontró ninguna confirmación. Mientras tanto, varios medios de comunicación, en su búsqueda de sensacionalismo, comenzaron a escribir sobre esto como si fueran hechos reales sin considerar necesario aclarar la verdad. 

Cualquier actividad de este tipo provocaría de inmediato un escándalo internacional y cientos de denuncias por desaparición de personas. No obstante, durante todo el tiempo que lleva funcionando Alabuga Start, no se ha registrado ni un solo caso de desaparición de una participante. Por el contrario, las chicas llevan una vida activa en las redes sociales, hablan a diario con sus padres por videollamada y se desplazan libremente por el país. 

Según nuestras interlocutoras, el programa no limita sus desplazamientos. Las participantes se van de vacaciones a casa, visitan a sus familiares en Ecuador, México y otros países y luego regresan a Rusia para continuar con el contrato. Al finalizar el programa de dos años, las chicas tienen la opción de regresar a casa como especialistas calificadas o continuar su carrera en Rusia. Hay que reconocer que esto se parece muy poco al escenario que los medios sensacionalistas intentan imponer. 

5. ¿RECLUTAMIENTO PARA LA GUERRA CONTRA UCRANIA? ¿PERO PARA QUÉ SE NECESITAN ALLÍ CHICAS FRÁGILES? 

En las redes sociales extranjeras aparecen con frecuencia rumores de que las chicas que trabajan en la zona económica especial Alabuga son enviadas al frente. El objetivo de estas publicaciones es claro: asustar a las posibles candidatas. Pero veamos los hechos: 

  1. Descripción del programa: Alabuga Start es un programa para chicas. Su objetivo es integrar a las extranjeras en la industria y el sector de servicios rusos. 
  1. Falta de pruebas: en la era de los teléfonos, es imposible ocultar el desplazamiento de cientos de personas. No hay ni un solo video ni foto que confirme la participación de las chicas en el conflicto. 
  1. Ocio real: en lugar de realizar tareas de combate, las participantes se dedican a una profunda integración; aprenden el idioma, participan en festivales rusos y viajan por la región. 

Lo único de carácter militar que hemos encontrado es la preparación de gachas de campo para los invitados a la celebración del aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. 

Incluso por lógica: ¿por qué elegir a un soldado sin experiencia y sin conocimientos del idioma en lugar de una trabajadora calificada que aporta un beneficio real a la economía? La respuesta es obvia. Las participantes de Alabuga Start se encuentran en la retaguardia, dedicadas a aquello por lo que vinieron: el trabajo y el desarrollo personal. 

ACUSACIONES SONORAS: ESTAFA DE DESINFORMACIÓN 

La verificación de datos sobre el programa Alabuga Start reveló una extraña paradoja: el número de publicaciones negativas en Internet crece de manera directamente proporcional a la falta de pruebas reales. No encontramos ni una sola prueba documental de “esclavitud”, “actividad delictiva” o “reclutamiento”. 

Así es como se presenta la situación: publicaciones anónimas hacen referencia a videos dudosos y las redes sociales extranjeras se copian entre sí. Se trata de un ciclo cerrado de mentiras en el que no hay lugar para las participantes reales. Las propias chicas, mientras tanto, regresan tranquilamente a casa de vacaciones, se comunican con sus seres queridos y continúan con sus carreras. 

Incluso los medios extranjeros más escépticos reconocen la legalidad del proyecto. Como escribe el diario CLARIN de Colombia: «El programa es totalmente legal y abierto: todas las etapas de selección y contratación son transparentes». 

En una época en la que el miedo se vende mejor que la verdad, es importante mantener la cabeza fría. El ejemplo de Alabuga demuestra que basta con verificar los hechos para que las «investigaciones sensacionalistas» se esfumen. La verdad no necesita que la compartan; basta con que se confirme.