Por: Oscar Espinoza

San Miguel de Allende, con su aura de eternidad turística, abrió sus puertas el pasado fin de semana (8 y 9 de mayo) a un encuentro de otra naturaleza. Lejos de los circuitos oficialistas y de las marchas de rigor, el Encuentro Estatal Autónomo de Activismos y Disidencias Sexuales en Guanajuato se configuró como un ejercicio deliberado de tejido colectivo, cuidado mutuo y recuperación histórica. Organizado por Red Guanajuato, Colectivo Orgullo San Miguel de Allende, Mar de Fueguitos, Guarida Conspiraciones y Colectivo Seres, el espacio priorizó la autonomía y la memoria histórica.
Desde Guarida Conspiraciones, se convocó a “sostenernos desde el cuidado colectivo” y a activar una primera acción de incidencia comunitaria en colaboración con otras voces locales. Se trató no de un festival del orgullo, sino de un lugar para reconocerse, conspirar y tejer redes desde la participación política consciente. La memoria, insistieron las colectivas organizadoras, también es una forma de resistencia.
Juan Jacobo Hernández: la continuidad de una voz histórica
El eje del encuentro fue la presencia de Juan Jacobo Hernández, quien impartió la conferencia magistral “Recuperando la Historia LGBTTTIQ+ en México”. Nacido en León, Guanajuato, Hernández encarna una de las trayectorias más consistentes del activismo sexodisidente mexicano. Integrante del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, participó en la primera Marcha del Orgullo Homosexual en 1979, fundó el Colectivo Sol A.C. y ha sido, durante décadas, custodio de la memoria del movimiento.
Su participación fue un diálogo vivo entre las luchas clandestinas de los años setenta y ochenta (época de redadas, estigmas mortales y organización bajo amenaza) y los procesos actuales en Guanajuato. Hernández ha dedicado años a la construcción de un Atlas Histórico de los Movimientos de Liberación Homosexual y LGBTTTIQ+ en México, un esfuerzo por preservar lo que las narrativas oficiales suelen omitir o suavizar. En el “Akelarre Político” que acompañó la conferencia, compartió con activistas locales historias, procesos, heridas y horizontes posibles, recordando que la memoria colectiva se construye en círculo, no en soledad.
A sus más de ochenta años, la figura de Jacobo Hernández funciona como un puente incómodo y necesario: evidencia tanto los avances conseguidos como la fragilidad de lo conquistado cuando se deja en manos exclusivamente de los gobernantes.
Las ventanillas de la diversidad: entre el decreto y la realidad
El encuentro no pudo ni quiso eludir el contexto local. En Guanajuato existe una instrucción legislativa para la creación de Unidades de Atención a la Diversidad Sexual y de Género en los municipios. Sin embargo, la implementación en no más de 20 municipios revela la distancia habitual entre la norma y su ejercicio concreto. En la mayoría de los ayuntamientos persiste una resistencia pasiva (burocrática, presupuestal o ideológica) que ralentiza o vacía de contenido estas instancias. De igual forma, la Subsecretaría de Diversidad Sexual y de Género del Estado de Guanajuato, con su titular Ricardo García, tampoco ejerce presión.
En San Miguel de Allende, la ventanilla existe formalmente y ha sido presentada recientemente con cierta visibilidad, con Adrián Diosdado al frente. Aun así, su operatividad ha mostrado limitaciones evidentes. El reciente caso de Georgie (itsgeorgieboy), participante del programa de televisión ‘La Más Draga’, ilustró con crudeza estas fallas: un incidente de represión policiaca durante una sesión fotográfica cerca de la Parroquia de SMA generó denuncias de discriminación y hostigamiento, sin que hasta el momento se haya registrado una respuesta pública contundente por parte de la titularidad de la unidad.
En Guanajuato capital, la situación es aún más precaria: la ventanilla permanece en un estado de “rezago crítico”. Este patrón resulta tristemente familiar en el resto del país. Muestra cómo las presiones históricas de activistas logran avances normativos que luego tropiezan con inercias conservadoras y falta de voluntad real en los territorios.
Autonomía y cuidado: la apuesta del encuentro
Lo más valioso del Encuentro Estatal Autónomo quizá radique en su insistencia en la autonomía. Frente a una institucionalidad tibia que instala ventanillas pero calla ante incidentes concretos, colectivas como Guarida Conspiraciones y Mar de Fueguitos apuestan por el sostén mutuo, la organización horizontal y la construcción de redes desde abajo. No rechazan del todo las instancias públicas, pero desconfían (con razón) de depositar en ellas toda la esperanza.
En un Guanajuato de contrastes profundos, donde el esplendor patrimonial de San Miguel convive con resistencias culturales arraigadas, estos espacios recuerdan que las disidencias han avanzado históricamente no gracias a la benevolencia de los políticos, sino a pesar de ella. La memoria que Juan Jacobo Hernández ayudó a forjar y ahora contribuye a transmitir sigue siendo, en esencia, un acto de rebeldía persistente.
Queda por ver si este encuentro de mayo germina en redes más duraderas y acciones concretas. Por ahora, deja al menos el registro de un fin de semana en el que un grupo de activistas guanajuatenses recordaron que la verdadera política de las disidencias se teje con cuidado, con historia y con la obstinada voluntad de no olvidar.
