Zapopan, Jal. 02 de Agosto de 2026
Columna de Agosto_Jin Miyamoto
Por Jin Miyamoto
“Y si son universitarios, no se crean que son superiores por tener un título o una calificación. En todo caso esa es la oportunidad de tener más herramientas para ayudar a su pueblo, no para creerse superiores, porque al fin y al cabo una parte de lo que aprenden lo pagaron los analfabetos, los que sudan, los que luchan, a veces consciente y las demás de las veces ni siquiera conscientemente.” – Pepe Mujica.
Cada vez que vuelvo a leer esas palabras me recuerdan que la oportunidad de estudiar, escribir y participar en estos espacios que hoy frecuento no está limitado a un esfuerzo individual. También es gracias al trabajo de quienes, muchas veces sin saberlo, sostienen con su esfuerzo las oportunidades de otros.
Los foros, los espacios de participación política, talleres, y otros más, son oportunidades extraordinarias. Sin embargo, pueden convertirse en nichos de privilegio. Y los nichos, cuando dejamos de cuestionarlos, lleva consigo una consecuencia: nos aíslan.
El peligro de la academia es que nos vuelve soberbios. Nos encerramos en salones con aire acondicionado a discutir sobre la pobreza, sobre la justicia social y sobre las leyes, mientras afuera, la realidad la sostienen aquellos que no tuvieron el tiempo ni la oportunidad de aprender lo que es la retórica.
Ya lo dijo Mujica: nuestro conocimiento ya fue pagado por los que sudan. La pregunta es: ¿cómo les vamos a pagar de vuelta?
Las posibilidades que se nos presentan ya sea en la facultad o en distintos espacios de participación no son meros trofeos para tenerlos colgados en una pared o para debatirse entre amigos mientras nos sentamos a tomar un café.
El día de mañana, cuando salgamos de la universidad, el verdadero examen no nos lo va a poner un profesor con una calificación. Nos lo va a poner en la calle. Nos lo va a poner el ciudadano que espera que el funcionario público, el líder social o el profesionista no lo mire hacia abajo, sino que use su voz para defender la de ellos.
Al final un título universitario, no debería de ser un pedestal desde el cual mirar al resto, sino un puente para acercarnos a quienes hicieron esto posible para que estuviéramos ahí. Si alguna vez olvidamos eso, entonces la academia habrá fracasado en su propósito más importante, formar personas capaces de servir, no solo de destacar.

JIN MIYAMOTO
ITESO
UNIVERSITARIO