Porque Hades Aguilar es tan temida tanto por el panismo como por grupos nepotistas de MORENA?

¡Cámara, mi gente! Ahí les va la neta de cómo está el jale con la diputada Hades Aguilar, porque mucho ruido y pocas nueces, y la neta es que a la banda le arde que una morra así les esté moviendo el tapete. Pónganse truchas que les voy a soltar la sopa de por qué tanto el PAN como los mismos «machuchones» de Morena le traen una tirria que ni aguantan.

Para empezar, Hades no es ninguna improvisada. La morra ya se la sabe, es su segundo tiro como diputada local. Aunque viene de Sonora, ya se la fletó en Guanajuato y dice: «¡Qué onda! Yo ya soy de acá y me la juego por Salamanca». Y pues claro, los envidiosos saltan luego luego porque no nació ahí, pero ella se siente más guanajuatense que las guacamayas, ¡y va que vuela para la alcaldía!

La tia hades no solo tiene barrio, también le mete al estudio: anda cursando su Maestría en Administración Pública. Es fundadora de Morena desde que el movimiento apenas gateaba, se la rifó coordinando el territorio —o sea, de sol a sol en la calle— y ahorita representa al Distrito 14.

¿De dónde salió esa garra?

Miren, la tia viene de familia chambeadora. Su jefe era cura y su jefa maestra; se crió con valores de esos de ayudar al prójimo, bien franciscanos. El don ya seguía al AMLO desde hace un buen de años. Hades ha estado en la lucha más de 12 años, aguantando vara, y aunque tuvo su familia y se separó, nunca dejó de ver por la banda.

El pleito con las «dinastías»

Aquí es donde se pone color de hormiga. Resulta que los Prieto se separaron de la alianza con los Reyes Carmona. ¿Por qué? Porque a los Prieto no les cuadró que Hades levantara la mano para que hubiera alternancia. Ya saben, esos «cacicazgos rancheriles» de los que habla la banda; quieren tener su propio reino, su dinastía.

El César Prieto, que ya anda en su segunda vuelta, quería aplicar una propuesta al estilo de la «Ley Esposa» (esa movida chueca que aplicaron en San Luis Potosí) para heredarle el hueso a su mujer. Pero ¡trácatelas!, que Hades dice que no. Por eso los que empezaron con ella ahora la quieren borrar del mapa, porque no quieren soltar la teta y les cala que alguien les diga sus verdades.

La guerra sucia y la anemia

A la diputada le pegó una anemia gacha y, ¡nombre!, se dejaron venir los buitres. Empezaron con una guerra sucia bien manchada. Portales como Infobae y hasta influencers del Universal le empezaron a tirar fango. ¿Quién pompó? Pues alguien con mucha lana, porque esos golpes no salen gratis.

Los de Radio Rebelde lo vimos en vivo. La invitamos al podcast y la neta, la tía ni había comido. Por andar en la friega, ayudando a la gente y viendo los problemas de Salamanca, se olvida de ella misma. Ese día hasta nos tuvimos que cuadrar con los de Tránsito y la Policía de Salamanca que se querían llevar una publicidad de ella en un montaje bien chueco que segun operativo disque pero para que lleguen 10 weyes con armas largas a llevarse un remolque pues como que no cuadra. Hasta qusieron entambar a su equipo. ¡Pura guerra sucia, valedores!

Ni mansiones, ni lujos

Mucho se dice que vive en una mansión, pero puras milanesas. Fuimos a su cantón en Salamanca y es una casa rentada, de clase media, sin lujos de «mirrey». Lo que sí tiene es calle: ha acompañado a los pueblos indígenas, a las madres buscadoras y se aventó el tiro en San Luis de la Paz para que no les bajaran sus tierras a los chichimecas.

El veredicto del barrio

La neta es que le tienen miedo porque es una líder nata, tiene carisma y sí siente lo que le pasa a la banda. Es, junto con David Martínez, de lo más pesado en el Congreso.

Salamanca necesita un aire nuevo, sin dinastías, sin «ley esposa» y sin compadrazgos de esos que huelen a rancio. Ahora que la estructura de Sheffield se alió con la de los Prieto, el golpeteo está más perro que nunca. Se están gastando una millonada de quién sabe dónde para querer tumbarla.

Pero nosotros en Radio Rebelde, que somos la banda juvenil y estudiantil, no nos dejamos mangonear. Vamos a defender la verdad y a la gente que sí le entra a los madrazos por el pueblo. ¡Cámaras!